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8M:‘’SOMOS MALAS, PODEMOS SER PEORES’’.

  • Foto del escritor: Cepaci
    Cepaci
  • 11 mar 2021
  • 3 min de lectura

Actualizado: 23 jul 2021

Hace tres días se llevó adelante, entre bombos, cánticos, glitter e hijos a upa, la concentración por el #8M2021 Día Mundial de la Mujer Trabajadora y el paro internacional de mujeres, lesbianas, bisexuales, travestis, trans y no binaries, que aunó a miles de mujeres y disidencias, presentes en distintos puntos del país y, particularmente, en las calles del centro puntano, siendo protagonistas de la movilización y de las intervenciones artísticas.


Entre la amplitud de demandas y de consignas, resonaron las de aborto libre, reforma judicial transfeminista, nosotras revolucionamos, las calles son nuestras, ley de cupo laboral trans, basta de femicidios, de violencia de género, de (in)justicia patriarcal y de violencia institucional.




Sujetas víctimas de la opresión y en una permanente situación de desigualdad económica y social, en la particularidad de un año pandémico que nos atravesó a todos y todas, logramos evidenciar que quienes tienen la carga de las tareas domésticas y de cuidado continuamos siendo mayormente las mujeres.


La pandemia por coronavirus acentuó la pobreza en los países de la región. Los sectores ricos se hicieron más ricos y la población pobre se empobreció aún más, siendo las mujeres y disidencias el grupo más afectado y vulnerado.


Según el Informe sobre la situación de género en el sistema de riesgos del trabajo del tercer trimestre del año 2020, creado y difundido por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo de nuestro país, las mujeres ganamos un 14% menos que un varón.


El Observatorio de las Violencias de Género “Ahora Que Sí Nos Ven” explicitó que, a causa de la violencia machista sistémica, se cometieron en la Argentina 55 femicidios entre el 1° de enero y el 7 de marzo de este año.


Los datos y estadísticas expresan mucho por sí solos, sin embargo, tras la última jornada del #8M2021, la gran mayoría de los medios de comunicación de nuestra provincia hicieron foco en las muestras de ‘’vandalismo’’ y ‘’violencia’’ a los edificios de las instituciones.


Trascendió una organizada campaña mediática contra el movimiento de mujeres y disidencias, repudiando las pintadas al Sanatorio Rivadavia, a la Iglesia Evangelista, a la Iglesia Catedral, a la Comisaría Turística, y la quema de distintos materiales en las rejas del Poder Judicial.


Hablamos de los mismos medios de comunicación que no se horrorizaron de la misma forma por el femicidio de Florencia Magalí Morales en una celda en Santa Rosa del Conlara el año pasado, y que tampoco expusieron, ni pusieron en duda, la reputación de funcionarios acusados de violentos, como el conocido caso del senador Ariel Rosendo.


Medios masivos abyectos, cómplices y defensores del status quo provincial, serviles al poder de la casta política dirigente, muchas veces, defensores de estructuras gubernamentales y de las pseudos-políticas públicas con perspectiva de género.


Cuando una mujer se acerca a la Secretaría de la Mujer a pedir ayuda, solo le dan un botón de pánico, que es inservible. Al igual que las míseras dos o tres sesiones de psicóloga que ofrecen.


Los mass medios justifican las inútiles políticas de la Secretaria Ayelén Mazzina y del gobernador Alberto Rodríguez Saá, ocultando los hechos de la realidad puntana. Con un Poder Judicial que encubre los más horribles actos de violencias de género.


Es hora de hablar de hechos y no de pareceres.


En este contexto complejamente violento, las mujeres y disidencias no necesitamos lecciones para conceptualizar qué es la violencia. La conocemos, históricamente, en nuestros propios cuerpos.


Entonces nos preguntamos, ¿Quiénes ejercen realmente la violencia? ¿El sistema patriarcal en el que nacimos y donde somos asesinadas todos los días o las que salimos a exigir justicia?

Pía Azurduy



 
 
 

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