El riesgo de ser argentinos
- Cepaci

- 24 oct 2020
- 3 min de lectura
El riesgo país es un concepto que hace referencia a todo riesgo (valga la redundancia) inherente a las inversiones y a las financiaciones en un país respecto a otro.
Este indicador tiene su incidencia en los estados (nacionales y provinciales), pero también crea efectos sobre las empresas y los/as habitantes, toda vez que éstos/as intervienen en el mercado financiero, tomando u ofreciendo herramientas de inversión y financiamiento.
Así por ejemplo, los bonos más riesgosos pagan un interés más alto, por lo tanto, esa diferencia de estos bonos respecto a los bonos que den mayor seguridad de cumplimiento es también mayor.
Ello implica que el mayor rendimiento que tiene un bono riesgoso es la compensación por existir una probabilidad de incumplimiento.
Los inversionistas de todo el mundo, suelen utilizar el EMBI (Emerging Markets Bonds Index, Indicador de Bonos de Mercados Emergentes en español), calculado por JP Morgan Chase, basado en el comportamiento de la deuda externa emitida por cada país.
Cuanta menor sea la certeza de que un país fuera a cumplir con el pago de sus obligaciones crediticias, más alto será el EMBI de ese país, y viceversa.
Se trata de un índice de análisis básico que no tiene en cuenta los aspectos productivos-sociales-políticos-culturales del país objeto del mismo.
Se utiliza, habitualmente, debido a su practicidad de cálculo. Se expresa en puntos básicos y denota la diferencia que hay entre la rentabilidad de una inversión considerada sin riesgo, tal como los bonos de la Reserva Federal del Tesoro (FED) a 30 años, y la tasa que debe exigirse a las inversiones en el país al que corresponde el indicador.
La sobretasa que paga cada país, para financiarse en el mercado internacional, se formula así:
( TIR de bono del país de análisis - TIR de bono de Estados Unidos ) x 100 = Riesgo País
En nuestro país, en base a una cartera de bonos, el JP Morgan calcula su rendimiento promedio y le resta el riesgo cero estadounidense como medida de qué tanto premio, y qué tanto peligro, ofrece la deuda del país para los inversores.
Una medida de 100 puntos básicos significa que el gobierno estaría pagando un punto porcentual (1%) por encima del rendimiento de los bonos libres de riesgo del tesoro de EEUU. El total de puntos que muestra el índice es el rendimiento mínimo que exigirá cualquier inversionista para adquirir nuestros bonos de deuda.
Ahora bien ¿Cómo influye en la economía doméstica de nuestro país? ¿En qué afecta a las PyMEs, a la producción, a la obra pública y a las personas de un país?
El riesgo país, en términos simples, indica el porcentaje por sobre la tasa sobre la referencia de EEUU, que deberá pagar nuestra economía en su conjunto, cada vez que necesite financiarse con crédito externo.
Si bien es el Estado argentino el que se endeuda a dicha tasa, ello marca una tasa de referencia de piso para toda actividad económica que se desarrolle en nuestro territorio. De este modo, mientras más alto el riesgo país, mayor porcentaje del PBI se destinará a pago de servicios de deuda y menos a educación, salarios o salud.
Si una empresa pretende financiar una nueva línea de producción comprando maquinaria en el exterior, hoy en nuestro país, le costará casi 14 puntos más que en Norteamérica, ya que en promedio actual del índice es 14,35%.
Cuando un/a argentino/a quiere financiar la compra de electrodomésticos con su tarjeta de crédito, le cuesta casi 10 puntos más que a un/a mexicano/a.
Una provincia que está pensando en financiar una obra pública con títulos en dólares sabe que deberá devolver casi 11 puntos más que un estado brasileño.
Hay varios factores que influyen en la marca de riesgo país, entre ellos, el nivel de la tasa de referencia que fije la Reserva Federal estadounidense. Otro factor de relevancia es el nivel de endeudamiento del país y su capacidad de pago.
Para entender este último punto: mientras en diciembre de 2015 el índice se ubicaba en 4,35%, con una economía que no crecía suficiente (2,7% PIB) pero con un nivel de deuda bastante bajo; en diciembre de 2019 el mismo índice subía a los 17,44%, con una economía que perdía 2,2% puntos del PBI, y un nivel de endeudamiento de casi un 90% del PIB.
Hoy, con la reciente reestructuración de deuda con los privados, el índice se ubica en 14,34%, un nivel alto (el mayor después de Venezuela); pero 3,1 puntos menos que hace un año y con la caída prevista del PIB más alta de los últimos 30 años.
Del resultado de la próxima negociación con el FMI, de la evolución de la economía doméstica y mundial en 2021, dependerá cuánto, a los/as ciudadanos/as argentinos/as, nos costará usar la tarjeta de crédito o pedir préstamos en un banco.




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