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SAOCOM potencia el desarrollo de una real Soberanía Alimentaria para la Argentina

  • Foto del escritor: Cepaci
    Cepaci
  • 2 oct 2020
  • 3 min de lectura

La Argentina es parte de varios tratados internacionales que rigen la actividad del hombre en el espacio. Mediante estos, adquirió derechos y obligaciones.

Entre los más relevantes, contamos con el derecho a la posibilidad de utilizar órbitas alrededor del planeta para colocar satélites.

Tras la crisis económica de 2001, el país estuvo a punto de perder órbitas por falta de utilización e incumplimientos del grupo privado Nahuelsat, un consorcio privado encabezado por la firma alemana DaimlerChrysler Aerospace (hoy Airbus) y la italiana Finmeccanica (hoy Leonardo S.p.A), encargado del servicio satelital.

En abril de 2006, durante la gestión de Néstor Kirchner se creó la estatal ARSAT, en reemplazo de Nahuelsat, que ante su incumplimiento puso en riesgo la conservación de la posición orbital de 81 grados oeste, reclamada por Gran Bretaña.

Esta definición gubernamental permitió mantener los derechos espaciales de la Argentina, y también poner en órbita el ARSAT 1 y ARSAT 2.

Posibilitando desplegar la red de fibra óptica en el país, como parte del Programa Argentina Conectada y el desarrollo de la televisión digital terrestre.

Todo ello viabilizó concretar, en octubre de 2018 y en agosto de 2020, la Misión SAOCOM, junto al grupo privado nacional INVAP y PyMEs del sector tecnológico.

Esta misión es liderada por la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales), designó a INVAP como superior contratista para el diseño, fabricación, integración y ensayos de la plataforma principal y la electrónica del radar.

La CONAE es la responsable del diseño, fabricación, integración de la antena radar y test del instrumento principal, el SAR (Radar de Apertura Sintética), de la operación y distribución de las imágenes que se generen. Contando con la colaboración del INTA, la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) y la Universidad Nacional de La Plata.

SAOCOM 1A y 2A conforman, junto a los cuatro ComsoSkymed de la Agencia Espacial Italiana, el sistema SIASGE (Satélites para la Gestión de Emergencias).

Este par de satélites poseen tres ventajas estratégicas:

a) Pueden obtener un mapa de humedad del suelo, que a diferencia de la señal óptica, tiene mayor sensibilidad, pudiendo medir objetivamente el valor en el suelo y registrar cambios en el tiempo.

b) El Índice de Vegetación Radar, que permite que los productores puedan monitorear la evolución de sus cultivos.

c) Las Máscaras de Agua, que posibilitan delimitar áreas agrícolas inundadas o cuerpos de agua, o cuando hay sequía el satélite capta la reducción de los cuerpos de agua.

Capacidades que no poseen los sensores ópticos.

Los únicos dos países que cuentan con esta tecnología son Japón, y ahora, la Argentina.

Las características antes mencionadas nos permiten deducir que uno de los grandes beneficiarios de los SAOCOM será el campo argentino.

Esto abre nuevos interrogantes:

¿La información generada por la CONAE estará disponible solo para los actores productivos del agro-negocio o también será de utilidad para los pequeños y medianos productores?

¿Los datos extraídos de los SAOCOM serán aprovechados por los órganos ministeriales del agro y la producción, para que las provincias puedan planificar las economías regionales y controlar la producción agrícola-ganadera?

¿Serán de utilidad para el control de incendios forestales y la paralización del desmonte?

En resumen, las dudas apuntan a si generarán condiciones para desarrollar la Soberanía Alimentaria Nacional, un cuidado real del medio ambiente y un aumento en la eficiencia para las actividades del agro argentino.

Sobre lo que no caben interrogantes es que la inversión en ciencia y tecnología por parte del Estado, integra a la Argentina al selecto club, conformado por Estados Unidos, Rusia, China, Japón, Israel, India y algunos países de la Eurozona, que tienen satélites alrededor del planeta.

 
 
 

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